La experiencia de ejercer como profesor: entre el enseñante aprendiz y el eterno acumulador de méritos 6


Feliciano Castaño Villar

Captura de pantalla 2016-02-05 a las 11.39.16en “Aprender a ser docente en un mundo en cambio” Simposio internacional. Juana M. Sancho, José M. Correa, Xavier Giró Gràcia y Leticia Fraga (Coord.)


La educación, hecho imponderable y valioso cuya actividad probablemente sea la más compleja del ser humano, exige de un fecundo deseo de coraje para la autocrítica, la mirada amplia, la imaginación y el esfuerzo hacia el oficio. Por desgracia, la consideración teórica, pragmática y política que debiera tener ésta para la sociedad, no se corresponde con la realidad. Hoy, en ascendente crisis civilizatoria de Occidente junto al declive de la universalidad de la educación y de su proyecto emancipatorio, -donde el prefijo “pos-“ se ha convertido en un modismo para caracterizar un mundo ininteligible-, la educación aparece huérfana de una teoría crítica sustentada en una teoría crítica de la sociedad lo suficientemente profunda, como para reconocer y comprender el discurso hegemónico de una educación tecnológica y burocrática centrada en productos-estándares y procesos estereotipados.

Texto completo aquí


Responder a Marie Cancelar respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>

6 Comentarios en “La experiencia de ejercer como profesor: entre el enseñante aprendiz y el eterno acumulador de méritos

  • Mar

    Estupendo texto que refleja la doble faceta del PDI, por un lado la importancia de las experiencias profesionales significativas y las actitudes a tener frente a un campo de los posibles y por otro los derroteros actuales de la educación superior. Este año, después de llevar más de 10 cursos de profesora asociada mi universidad me exige hacer un curso intensivo de adaptación pedagógica. Soy psicoanalista, logopeda y docente desde hace más 20 años, pero nada, hay que hacer el penoso curso intensivo (mañana y tarde). Eso sí aún no sabemos la asignatura que vamos a dar y ya me han dicho que este año me olvide de hacer salidas del aula. La universidad promociona en gran parte al trepa, sumiso y gorrón. Si tuviera hoy 20 años con este panorama me tiraba al monte.

    • Feliciano

      Mar tu caso como asociada refleja el empobrecimiento y la anorexia que sufren hoy las relaciones laborales, terreno muy olvidado y huérfano, y las universidades son un claro exponente. Respecto a que la universidad premia al “trepa, sumiso y gorrón” tengo mis dudas, pues decirlo esos sin más detalle es injusto e incierto. Creo que el modelo actual en general premia al gerente acumulador intensivo de méritos académicos sin valorar sus contenidos ni procesos-coyunturas (una cuanti-tocracia vacua), pero también a aquella persona que especula y moviliza los recursos y reglamentaciones varias del homo academicus incrementando con ello sus capitales varios. Lo mismo, por cierto, aunque con diferentes lenguajes he visto en los ambientes de bohemia, contra-cultura y militancia. Dudo mucho del altruismo y la ausencia absoluta de retribuciones, las indirectas son menos visibles pero existen.
      Lo que si es cierto es que la universidad no penaliza ni corrige al mercader y traficante de réditos, al tramposo y manipulador “al trepa y gorrón” como dices, al acumulador intensivo de méritos y a la servidumbre a toda costa. Sobre lo de “tirarse al monte” hoy, intuyo que poco o nada serviría, la cruzada político-mediática-institucional-cultural derechista ha erosionado tanto el suelo político-ético que hasta un mínimo de expresión y acción crítica hace arrodillar hasta a l@s representantes políticos menos inmovilistas.

  • un profe de una uni

    La no renovación del profesorado, el envejecimiento de las plantillas, todo ello unido a la brutal y ridícula endogamia de la universidad española -vía sesgo exagerado de los baremos en torno a criterios completamente arbitrarios y sectarios- acabará produciendo un lugar irrespirable, como son todos los lugares de promoción más o menos arbitraria: relaciones corrompidas, sentimientos impostados, amistades que se saldan por cuatro cuartos…
    De esa endogamia algunos jóvenes se quejan airadamente cuando no les beneficia, por ejemplo, sacando contratos precarios -falsas sustituciones, etc.- que encastran a sus beneficiados, en condiciones de falta de heteronomía y servidumbre, hasta la eternidad. Pero es mejor que una convocatoria decente, donde tengan que competir con personas con trayectoria. Así tienen su nicho. Cuando no lo tienen, a bramar sobre la generación más preparada y demás. Así el mandarín puede reclutar en su Corte, y alimentarla con esperanzas. Son escuálidas, pero evita que te decepciones: no soltar el lazo -ni para promocionarte ni para hundirte- es lo que da poder a los reyezuelos.
    Que el profesorado titular, el máximo responsable, admita, como me comenta un amigo, la convocatoria de plazas de funcionario y laborales por promoción interna indica, una vez más, que el sindicalismo corporativo es una estafa al verdadero sentido del sindicalismo. No se libra ni uno y por supuesto tampoco el sindicato al que pago mi cuota desde hace casi 30 años.
    De este atasco saldremos por el liberalismo radical. Entonces tendremos que juntarnos todos a defender lo público. Yo lo haré con energía… pero solo con media sonrisa. Pero perderemos porque no defendemos lo público con decencia. Perderemos porque el liberalismo radical está hecho a la medida de nuestros comportamientos: calculadores sin más principio que su beneficio inmediato.

  • Marta

    Muy bueno, gracias @icufop. No tengo twitter, pero miro alguna cosa de vez en cuando. Lo mejor del texto es que hace justicia a la práctica del autor, coincidí con él en un seminario en Sevilla. Pero bueno, eso es algo que da igual, absolutamente igual en el mercado del trabajo. Con las últimas noticias de corrupción en la URJ y de abuso sexual en Sevilla se deja ver todo lo que está pendiente de resolver y eso que es muy pequeña y posiblemente intencionadas noticias. Yo me he encontrado con compañeros del Opus Dei, la iglesia, mandarines, politicuchos, oportunistas, rentistas, pelotas, etc. Y lo peor es que la uni española está cogiendo la peor de las direcciones, expulsar a miles y miles de estudiantes que no pueden pagarse los estudios, mantener las relaciones feudales de sumisión, jerarquía y docilidad y dejar fuera a tantas de nosotras y nosotros, fuera es fuera. Primero de un salario y unas condiciones dignas y segundo de poder pensar, dar clase e investigar con independencia y calidad.
    Acabé mi triste relación con una universidad de Sevilla y un capo, así lo digo, capo de la academia, gurú hispano de la educación mediática. Ahora tengo un trabajo en una pequeña universidad de EE.UU, muy digno por cierto, respetan lo que hago, tengo despacho, tiempo y buenas condiciones laborales para preparar las clases y hacer mis papers. Pena que mi tierra, Andalucía, España no quiera saber nada de mí.
    Perdonad la extensión.