Francisco A. Muñoz

Universidad de Granada

Instituto de la Paz y los Conflictos · Departamento de Historia Antigua

Mediaciones

La mediación es un concepto que permite relacionar elementos distintos a través de agentes o elementos. Estos cumplen la función de mediar, interponerse entre varias circunstancias; ser cierto intervalo o espacio físico, temporal o causal en el que deja de producirse una determinada acción; estar o existir entre dos o más; tomar un término medio entre dos extremos. Lo más importante es que tales mediaciones terminan por influir en el pensamiento y en el transcurso de los acontecimientos. El discurrir de los hechos depende en gran medida de todo este tipo de mediaciones.

Considerándolas de manera más abstracta, desde una perspectiva filosófica-epistémica, la mediación es una reflexión racional en la que se incorporan más ideas, es un proceso dialéctico racional y lógico a través del cual se pueden encontrar las relaciones concretas. Creemos que es importante abordarla tanto en su aspecto más abstracto, en la articulación de las ideas, como en su concreción práctica, en la interpretación de las realidades y las acciones prácticas que en tal sentido se puedan hacer.

Las mediaciones quiebran la polaridad binomial, como un sobredimensionado o único instrumento, con la que muchas veces comprendemos y nos relacionamos -tensamos y violentamos- con las realidades. Por esto mismo adquieren todavía más importancia. Tales posibilidades han sido consideradas en cientos de culturas -particularmente religiones- que han utilizado la figura del mediador para establecer las relaciones entre unos ámbitos y otros. En las religiones un personaje mítico (héroe, semidiós...) quien establece la relación entre las fuerzas sobrenaturales y las comunidades humanas. Así pues, continuamos haciendo el doble trabajo que tenemos emprendido en este libro, dotarnos de nuevos instrumentos de interpretación de realidades en las cuales ya existían estas prácticas.

Podríamos decir que la mediación tiene una dimensión topológica como ubicación, lugar o representación real de las que hemos llamado dialécticas sutiles y abiertas. Mientras que la dialécticas son un recurso epistémico que puede ser reconocido en determinadas relaciones y acciones, las mediaciones son escenarios donde tiene lugar. Éstas, tal como apuntábamos antes, nos facilitan encontrar entes y prácticas humanos que enlazan de manera conflictiva la paz y la violencia, son precursoras en ocasiones de la violencia, pero en otras muchas son obstáculo de aquélla y estimulan la paz. Los sistemas sociales, al igual que muchas substancias químicas y otros sistemas biológicos, manifiestan fases y zonas de contacto entre unas y otras de gran variedad y complejidad, de tal manera que muchas organizaciones, modelos y estructuras están determinadas por tales zonas. Desde esta perspectiva la paz puede ser contemplada en diferentes fases según exista mayor o menor justicia, opresión, competencia, enriquecimiento, empobrecimiento, etc.

De cualquier manera, su capacidad interpretativa y de articulación de la realidad está fuera de toda duda. En la regulación pacífica de los conflictos la negociación es una de las formas más reconocidas y dentro de ellas la mediación es el mecanismo utilizado en muchas ocasiones para favorecer y acercar las posiciones iniciales de los actores. La mediación es una de las formas por excelencia de prevenir y regular conflictos. Desde este punto de vista, los Derechos Humanos pudieran ser entendidos en determinadas ocasiones como tales mediaciones ya que facilitan los acuerdos sobre la justicia social. Por todo ello creemos importante considerar -teórica y prácticamente- las mediaciones como aquellos ámbitos o circunstancias en los que su problemática, o conflictividad -por diversas razones entre las que se incluye la falta de tensión, la no aparición de emergencias o bien la transformación de los conflictos- es parsimoniosa, sin estridencias. Por lo que la situación no puede ser entendida -o no opera- ni como paz ni como violencia. Estas mediaciones puede que varíen de acuerdo con el momento (espacio, tiempo, actores, intereses) en los que se produzcan y jueguen un papel u otro. Son importantes por su capacidad para catalizar y dinamizar situaciones.

Desde nuestra perspectiva las mediaciones nos permitirían entender las relaciones que en muchas ocasiones se producen entre la paz y la violencia, en cualquiera de sus manifestaciones, o más genéricamente entre la paz imperfecta y la violencia estructural. Ejemplo prototípico de tal mediación podría ser el poder, comúnmente caracterizado como violento, pero que en sus últimas interpretaciones -en el sentido de capacidad de transformar- puede tener unas aplicaciones más abiertas en las que su sentido violento no sea un presupuesto de partida sino una cualidad que adquiere según el uso que de él se haga.

En consecuencia las mediaciones deben ser también propiciadas, buscadas, potenciadas como paso intermedio, interlocutor, para la transformación pacífica de los conflictos. En este sentido, la comunicación, el intercambio de información, el conocimiento de las condiciones, motivos e intereses de los otros espacios del conflicto, se convierte en un vehículo de indagación en la medida en que interacciona las circunstancias que definen la realidad. Desde este punto de vista las propuestas de la ética comunicativa son absolutamente pertinentes.

Fuente: Francisco Adolfo Muñoz Muñoz, Joaquín Herrera Flores, Beatriz Molina Rueda y Sebastián Sánchez Fernández. Mediaciones. En: Investigación de la Paz y los Derechos humanos desde Andalucía. Granada (Granada, España): Editorial Universidad de Granada, 2005. Colección Eirene, pp.79-95.

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